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sábado, 14 de marzo de 2015

Elegir

Estar con alguien es una elección, es algo que elegimos para creer que estamos bien, para sentir que estamos en compañía, compartiendo momentos y cosas con la persona que queremos.
Es fácil no tener que elegir, y hacer de nuestras vidas una rutina ir siempre por el mismo camino, nunca pegar un volantazo, nunca permitir una sorpresa, pero eso no es vivir, es el pánico que nos da tener que elegir.
Siempre que tenemos opciones, hay que elegir y arriesgarse a jugarsela por una sola opción, siempre que elegimos, vamos a perder algo.
El terror al abandono, a sufrir y arrepentirnos de nuestra elección puede ser nuestro peor enemigo, por eso no hay que tenerle miedo a las opciones. Aunque el miedo no es no saber lo que queremos, sino no estar seguros, porque si no dudamos, no probamos y no buscamos nunca vamos a saber lo que queremos.
 El mundo está lleno de posibilidades, y no por una elección hay que perder las demás, pero si elegimos todo no elegimos nada. Cuando somos estructurados, rígidos y no nos salimos del camino, pensamos que no somos libres, pero cuando pensamos que en verdad lo somos, estamos presos de nuestra propia indecisión. Algunos no eligen por miedo a perder algo; otros por miedo a perder todo y terminan sin elegir nada. Nadie sabe que es peor!

 Cuando uno no elige, la vida elige por uno y eso no es ser libre, ser libre es animarse a elegir un lugar donde quedarse, una opción, jugarse por una relación y no temerle ni al compromiso, ni a lo que pueda pasar después. Uno se siente libre, pero es un engaño, si uno no elige nada, no tiene nada. Hay muchas razones para decir no, y muchas razones para decir si, pero no podemos permitirnos no elegir, ya que el elegir es darnos oportunidades a probar y a obtener cambios.

Una promesa.

 Una promesa es como dar un cheque, tienes que tener fondos para poder pagarlo. Una promesa es como viajar en el tiempo, es asegurarle a alguien que en un futuro las cosas van a ser como dices.
Una promesa no es una posibilidad, es un hecho, es decirle a alguien “ Cuenta con eso”. Cuando le prometes algo a alguien tienes que saber que el otro cuenta con eso. Eres responsable de lo que prometes.
 Para cumplir una promesa hay que resistir, porque uno nunca promete algo fácil, siempre prometemos cosas difíciles que llevan sacrificio y esfuerzo. Porque una promesa incumplida es una deuda que crece y te persigue a todos lados.
Para cumplir una promesa hay que tener fe. Para cumplir una promesa hay que ser perseverante, como en un ring de boxeo donde se pelea hasta el último round. Para cumplir una promesa hay que darle valor a las palabras. Una promesa es un juramento donde la palabra es la garantía.

¿Hay instrucciones para cumplir una promesa? Creo que sí. Todas se reducen a una regla clara y sencilla, tan solo cumplir con lo prometido.

sábado, 7 de marzo de 2015

El alma...

¿Tan frágil es el alma que a la primera frenada brusca se te sale del cuerpo?
 Siempre la nombramos: te quiero con el alma, me duele en el alma, pero, ¿qué es el alma?
No conozco a nadie que haya visto un alma, pero todo el mundo habla del alma.
Un desalmado, es alguien que no tiene alma, o alguien que tiene un alma oscura
Cuando nos han hecho algo malo decimos que tenemos el alma herida, pero, ¿cómo es una herida del alma?
Si el alma es como el aire, ¿cómo es que se cura?
También está el alma Mater, esa persona que le da sentido a todo, que conduce a otros hacia algún lugar; a veces se te estruja el alma y se siente en el cuerpo.
Se dice alma en pena cuando alguien no encuentra la paz; el alma de la fiesta es el que siempre consigue alegrar la fiesta; tu alma gemela, es ese amor que solo es para ti y para nadie más.
¿Qué es el alma? Tan frágil que al menor dolor se daña y se te va del cuerpo. Un alma rota se desangra todo el tiempo y si no la arreglas se puede quedar vacía…

Desnudar el alma es más difícil que desnudar el cuerpo; el alma es más frágil que el cuerpo. Una palabra, un silencio, una mirada…hace falta muy poco para dañar un alma.